Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de octubre de 2014

El arte de rellenar espacios.


El verano quizás ha sido excesivamente largo para Cráneos al dientudo, pero por fin está de vuelta. Y qué menos que abordar la idea del Piano Conductor, tan característico del tango.

Este concepto tiene su punto de partida en el mismo momento en que el piano se afianza como instrumento de tango. Estamos hablando de Roberto Firpo y los años posteriores a su irrupción -y triunfo- en el concurso celebrado por los propietarios del Armenonville en 1913.

El estilo musical del momento, basado en el primitivo acompañamiento habanera sobre el que se interpretaba la melodía con el violín, la flauta o el bandoneón; no solamente resultaba monótono al oyente, sino a quien ejecutaba dicho acompañamiento. Más todavía, si éste último tenía cierto control sobre el instrumento, como era el caso de Firpo. 

De este modo, se divisa como Roberto Firpo comienza a usar, de forma sistemática, un determinado recurso que ya encontramos en los tangos criollos para piano anteriores, denominado "pasaje de enlace". Los pasajes de enlace son brevísimas melodías, de dos a cinco notas, aproximadamente; que en un principio servían para conectar una frase musical con la sucesiva, o simplemente remarcaban un proceso cadencial. Estos pasajes de enlace tenían un uso muy esporádico antes de la llegada de Firpo.

      Ejemplo de pasaje de enlace: cuarto compás, mientras la melodía reposa, el acompañamiento abandona su patrón para realizar la escala que conduce a la siguiente frase. Aunque se ejemplifica mediante una composición para piano solo, no hay inconveniente en que se dé dentro de una interpretación  colectiva.Tango El Choclo.

Si comparamos grabaciones de esta época de otros conjuntos como, por ejemplo, los de Vicente Greco, Juan Maglio y Tano Genaro con el de Firpo, rápidamente saltará al oído el empleo de este recurso. 

Tras Firpo, otros músicos como Enrique Delfino,  Juan Carlos Cobián, Carlos Vicente Geroni Flores, Ángel Pastore, Nicolás Vaccaro y un destacado grupo dirigido por el bandoneonista Eduardo Arolas siguieron cultivando esta técnica.

Con el tiempo, los pasajes de enlace conseguirían gran importancia rítmica comenzando a incluirse en cada uno de los espacios vacíos que dejaba la melodía con la finalidad de enriquecer el discurso musical, sin perder su esencia melódica. Cabe recordar que la denominación "Pasaje de enlace" la tomamos del vocabulario de Horacio Salgán, quien los divide en dos tipos: Afirmativos (cuando se conserva el carácter de la frase que lo precede) y Preparatorios (cuando adquiere el carácter de la frase que deriva)*. Cuando el uso de pasajes de enlace por un mismo instrumento (el piano) se hace continuo dentro de la sonoridad de la orquesta, se crea una sensación sonora que genera la impresión de ser éste quien se encarga de conducir la música a un lugar u otro. Esta técnica se convierte en una de las características más particulares del tango, y se denomina Piano Conductor. También es necesario no confundir el Piano Conductor con los solos de piano de 8 compases, introducidos por Osvaldo Fresedo y estandarizados, cómo no, en la Guardia Nueva por los De Caro.
*Fuente: Curso de Tango, Horacio Salgán.

Al llegar la Guardia Nueva y el uso del contrapunto, es lógico considerar que los pasajes de enlace sería uno de los principales ingredientes para la estructuración del acompañamiento armonizado, y aunque podríamos considerar que son cada uno de los instrumentos del sexteto los que continuamente realizan pasajes de enlace, lo cierto es que se pierde la singularidad tímbrica de cuando es únicamente el piano quien lo realiza.

El Cuarenta no solo fue la época de oro para las orquestas, sino también para el Piano Conductor. Probablemente no encontraríamos fin a una lista de orquestas que tienen a su pianista "conduciendo" (unos más insistentemente que otros), pero entre ellas podríamos destacar tales como las de Miguel Caló, Francisco Canaro, Rodolfo Biaggi, Ricardo Tanturi, Ángel D'Agostino, Edgardo Donato, Nicolás D'Alessandro, Carlos Di Sarli; así como los mayúsculos Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo/Orlando Goñi y Horacio Salgán.

Por tanto, si de algo puede presumir el Piano Conductor es de haber logrado lo imposible, aproximar las dos vertientes irreconciliables del tango: la tradicional y la evolucionista.

Una de las representaciones más eminentes de esta técnica nació de los arreglos de Juan D'Arienzo y su orquesta (Juan Polito, piano). Para entonces, el Piano Conductor ya sería todo un arte. El arte de rellenar espacios.


domingo, 15 de junio de 2014

A fuego lento, fuego imperturbable, fuego perpetuo. Los 98 de Don Horacio Salgán.

"El barrio del Abasto despertaba lentamente con las primeras luces de aquel amanecer frío y lluvioso.
El silencio era casi total. La lluvia caía como en un sueño, plateada, tenue, única, envolviendo al paisaje solitario, fantasmal.
Bajo la garúa invernal continuaba su eterna espera silenciosa algún farolito desvelado... más allá dormía un viejo buzón.
Cada esquina y cada calle, escondía mil historias de trasnochadas serenatas, de viejos cafés de tangos y, desde algún misterioso rincón, llegaba el "chamuyo" de un bandoneón arrabalero.
El empedrado de la calle mojado. el aire invernal y el húmedo silencio, guardaban sus tangueros secretos.
En aquellas horas mágicas en que lo irreal y lo fantástico se mezclan, cuando la noche comienza a ceder, remolona, ante la llegada del día. En aquel misterioso silencio de ese 15 de junio de 1916, signado quien sabe por qué remoto deseo del Destino, nació en este barrio de tango HORACIO SALGAN"
Así comienza el libro HORACIO SALGAN. La supervivencia de un artista en el tiempo, de Sonia Ursini.

Y, en efecto, el gran e inigualable Salgán cumple, en el día de hoy, 98 años.
Aunque el principal objetivo de este blog no es re-publicar de otros lugares, sino la de proporcionar ideas o enfoques personales ausentes -o escondidos- en la red; resulta inevitable, por su plenitud en cuanto a contenido, compartir el siguiente documental. Antes de transcribir o escribir sobre El Maestro, es mucho más preferible escucharlo a él mismo.

Gran documental.




¡Felicidades, don Horacio!

sábado, 24 de mayo de 2014

Recital de tango. Tango instrumental para escuchar

A menudo, los no músicos asocian el concepto Tango  con el baile antes que con la música en sí, pero esto puede resultar ser discutible. 

En 1917, el estreno del ya mencionado Mi noche triste (música de Samuel Castriota, letra de Pascual Contursi) causó sensación. La particularidad de este tango sería su temática triste y nostálgica frente a la naturaleza festiva que llevaba años caracterizando al tango, de modo que todo el furor surgido a raíz de Mi noche triste hizo que el género abandonara el carácter festivo que lo acompañaba desde su creación, convirtiéndose en algo mucho más profundo y melancólico.
Este tipo de tango, denominado Tango Canción, era interpretado por un cantante acompañado de una o varias guitarras, donde toda la atención giraba en torno al discurso melódico y literario, convirtiendo al acompañamiento en un simple apoyo armónico; y obligando, así, a sentarse en la mesa y escuchar a un público acostumbrado a acaparar las pistas de baile. El tango se volvió, por tanto, un género para escuchar más que para bailar, teniendo como principal exponente al cantante Carlos Gardel.

El pianista Enrique Delfino tuvo, entonces, la idea de trasladar el tango canción a la modalidad pianística (Tango Romanza), consiguiendo una gran aceptación por parte del público. Se creó, por tanto, el recital de tango; tango instrumental interpretado exclusivamente para escuchar. 

Las décadas del 30 y, sobretodo, el 40 fueron realmente nocivas para el desarrollo del recital de tango en favor, nuevamente, de los bailarines. Aunque no es de extrañar, pues, como en todas las artes, en la música -y el tango- todas las épocas son de carácter  cíclico, y hacia 1935 el recital de tango ya había cumplido con creces la primera de sus etapas. En la segunda (50s) irían adquiriendo importancia genios como Piazzolla o Salgán.

Tras Delfino, han sido muchos los pianistas continuadores -unos más que otros- del recital de tango, desde los ya mencionados en anteriores entradas como Cobián, Demare, etc... además de otros como Joaquín Mora, Juan Polito, Armando Baliotti, José Pascual, Lalo Scalise y Armando Federico, sin olvidar los dúos de piano César Zagnoli/José Tinelli y Emilio Barbato/Juan Carlos Howard; hasta los Gerardo Gandini y Gustavo Beytelmann, así como el dúo Pablo Ziegler/Emmanuel Ax.

Concluirá esta entrada con un ejemplo de Recital de Tango mediante un registro en vídeo a cargo del pianista Rubén Ramos. Ramos es un músico completo en el que convergen el instrumentista, el compositor y el improvisador. En este concierto podremos apreciar sus visiones personales sobre tangos consagrados como Los Mareados, Por Una Cabeza o Adiós Nonino, entre otros. Todos ellos interpretados desde una marcada perspectiva culta, con grandes rubatos combinados con momentos rítmicos en los que nunca se descuida la sonoridad romántica, tanto en fraseo como en planos sonoros, texturas y resonancias. En definitiva, encontramos en la música de Rubén Ramos un tango romanza hondamente influenciado por la música clásico-romántica, pero eso sí, con todo el sabor. 
Recomendable para los que deseen prestar oídos al tango instrumental para escuchar 




http://www.rubenramospianista.com/

Para próximas entradas daremos ya un merecido descanso al tango romanza, irá siendo hora de abarcar otros lares...