sábado, 24 de mayo de 2014

Recital de tango. Tango instrumental para escuchar

A menudo, los no músicos asocian el concepto Tango  con el baile antes que con la música en sí, pero esto puede resultar ser discutible. 

En 1917, el estreno del ya mencionado Mi noche triste (música de Samuel Castriota, letra de Pascual Contursi) causó sensación. La particularidad de este tango sería su temática triste y nostálgica frente a la naturaleza festiva que llevaba años caracterizando al tango, de modo que todo el furor surgido a raíz de Mi noche triste hizo que el género abandonara el carácter festivo que lo acompañaba desde su creación, convirtiéndose en algo mucho más profundo y melancólico.
Este tipo de tango, denominado Tango Canción, era interpretado por un cantante acompañado de una o varias guitarras, donde toda la atención giraba en torno al discurso melódico y literario, convirtiendo al acompañamiento en un simple apoyo armónico; y obligando, así, a sentarse en la mesa y escuchar a un público acostumbrado a acaparar las pistas de baile. El tango se volvió, por tanto, un género para escuchar más que para bailar, teniendo como principal exponente al cantante Carlos Gardel.

El pianista Enrique Delfino tuvo, entonces, la idea de trasladar el tango canción a la modalidad pianística (Tango Romanza), consiguiendo una gran aceptación por parte del público. Se creó, por tanto, el recital de tango; tango instrumental interpretado exclusivamente para escuchar. 

Las décadas del 30 y, sobretodo, el 40 fueron realmente nocivas para el desarrollo del recital de tango en favor, nuevamente, de los bailarines. Aunque no es de extrañar, pues, como en todas las artes, en la música -y el tango- todas las épocas son de carácter  cíclico, y hacia 1935 el recital de tango ya había cumplido con creces la primera de sus etapas. En la segunda (50s) irían adquiriendo importancia genios como Piazzolla o Salgán.

Tras Delfino, han sido muchos los pianistas continuadores -unos más que otros- del recital de tango, desde los ya mencionados en anteriores entradas como Cobián, Demare, etc... además de otros como Joaquín Mora, Juan Polito, Armando Baliotti, José Pascual, Lalo Scalise y Armando Federico, sin olvidar los dúos de piano César Zagnoli/José Tinelli y Emilio Barbato/Juan Carlos Howard; hasta los Gerardo Gandini y Gustavo Beytelmann, así como el dúo Pablo Ziegler/Emmanuel Ax.

Concluirá esta entrada con un ejemplo de Recital de Tango mediante un registro en vídeo a cargo del pianista Rubén Ramos. Ramos es un músico completo en el que convergen el instrumentista, el compositor y el improvisador. En este concierto podremos apreciar sus visiones personales sobre tangos consagrados como Los Mareados, Por Una Cabeza o Adiós Nonino, entre otros. Todos ellos interpretados desde una marcada perspectiva culta, con grandes rubatos combinados con momentos rítmicos en los que nunca se descuida la sonoridad romántica, tanto en fraseo como en planos sonoros, texturas y resonancias. En definitiva, encontramos en la música de Rubén Ramos un tango romanza hondamente influenciado por la música clásico-romántica, pero eso sí, con todo el sabor. 
Recomendable para los que deseen prestar oídos al tango instrumental para escuchar 




http://www.rubenramospianista.com/

Para próximas entradas daremos ya un merecido descanso al tango romanza, irá siendo hora de abarcar otros lares...