jueves, 1 de mayo de 2014

Lucio Demare y sus grabaciones como solista.

Pianista,  director,  compositor y arreglista.

Perteneciente a la generación de pianistas nacidos en la primera década del siglo XX, Demare fue uno de los continuadores de la tendencia iniciada por Enrique Delfino, que constaba de la adaptación a la música instrumental del Tango Canción, el Tango Romanza. 

Entre los herederos de Delfino que se atrevieron a practicar la especialidad de pianistas solistas encontramos a Juan Carlos Cobián, Vicente Gorrese, Eduardo Pereyra, Luis Visca, Sebastián Piana; y un poco más jóvenes, al mismo Demare, Luis Brighenti y Ricardo Canataro, entre otros.

Una de las características que más destaca de Lucio es la capacidad de aclimatarse a las novedades estilísticas y la apuesta por contribuir a enriquecer el género. Aunque el Tango Romanza aflora sobre 1917, el proceso hasta convertirse en una vertiente totalmente libre a nivel rítmico, donde la melodía rubateada domina por completo un acompañamiento que se limita a interpretar la armonía, es más que progresivo. 

Y ahí está Lucio Demare experimentando en todo momento.  

En su versión de Mañanitas de Montmartre, de 1928, percibimos un fraseo melódico inusual, quizás desestabilizante; pero totalmente innovador en el tango. La Escuela Decareana sentencia que el rubato deberá ir necesariamente hermanado a un tipo de articulación totalmente legato, mientras que los pasajes staccato se interpretarán con exactitud métrica. En cambio, él decide ejecutar el rubato con una articulación más suelta, sin llegar al staccato, teniendo como resultado una sensación sonora particular. En la mano izquierda, aunque el modelo de acompañamiento parte del marcato tradicional, hay abundancia de pasajes de enlace en los huecos que va concediendo la melodía, creando la sonoridad contrapuntística que venía dándose desde cuatro años atrás con el conjunto de De Caro, llamada popularmente "acompañamiento armonizado", aunque su nombre correcto debería ser "acompañamiento contrapuntístico".






Para apreciar la evolución del estilo interpretativo de Lucio Demare a lo largo de su carrera solamente hay que escuchar su grabación del mismo tango veintinueve años después. Estilo romántico pleno, el ritmo no existe, la pieza se sustenta únicamente por la dirección melódica, el legato es la forma de articulación predominante y el acompañamiento está al servicio de la melodía, ni rastro del marcato






Pero el plato fuerte que esconden las grabaciones de Lucio Demare no es Mañanitas de Montmartre, si no su versión, en 1952, de Mi noche triste, donde realiza un preludio introductorio de casi dos minutos. Simplemente magistral. Bravo, Lucio.
(Recomendable conocer la versión estándar de Mi noche triste antes de escuchar la siguiente)


(Audios descargables en eltangoysusinvitados.com)