viernes, 26 de diciembre de 2014

Carta al Río de la Plata


El pasado 10 de mayo, este blog  calificaba como "la culminación del pianismo tanguero" la Romanza del duende, de Maria de Buenos Aires. Y aunque no vaya más allá de una opinión, creo que hay otra obra que la supera.

Se trata de la Carta al Río de La Plata, perteneciente al "Oratorio Carlos Gardel" (música, Horacio Salgán; letra, Horacio Ferrer). En realidad, tanto esta pieza como la Romanza del duende, son dos tangos de naturaleza semejante, ya que en ambos casos el estilo es Tango Romanza, con gran desarrollo armónico y en el que se intercalan el recitado y el solo de piano con los tuttis de la orquesta; además de provenir ambos textos del mismo puño. A quien no conozca "Oratorio Carlos Gardel" se le recomienda en gran medida, con cada uno de sus ocho movimientos. Uno ve y siente el tango de una manera diferente después de esta obra.

A la memoria de Horacio Ferrer y Leopoldo Federico.


Horacio Salgan: Piano
Hoarcio Ferrer: Recitado
Leopoldo Federico: Bandoneon
Ubaldo Del Lio: Guitarra
Orquesta Sinfonica & Coro Polifonico Nacional


Francia, febrero de 1929
A mi viejo y tan querido Río de la Plata:
En mi camarín de la Ópera de París, te recuerdo y te escribo. Y mi carta sé que te llegará buscando el caminito soleado que por dentro aún me guía, y a veces me aleja hasta llorar.
Una gaviota tuya abre mi espejo, y hablan Mamá, Razzano, Legui, tus poetas, tus criollos, tus reos, tus pebetas... y, al fin, veo mi cara que sonríe, y quisiera ser la cara de todos.
Del escenario vuelvo recién. Y aún no lo creo: el silencio, las violas, mi canto y la ovación. ¡Demasiado, mi viejo! Sólo hago lo que puedo, liberando a unos pájaros que hay en mi corazón.


El Tango, ¡qué misterio! El mundo se ha hecho un patio, y reyes y genios oyen, como si “Tosca” fuera, esa cosita nuestra del muchacho de barrio que en el balcón decía: “¡Ah, el día que me quieras!”
Media vida di al Tango, y él me dio mil amigos. Pero aún tengo el alma del gallo bataraz, y estoy agradecido: no habrá pena ni olvido, ni fin, en otra vida que les daré, verás.
Es todo, por hoy. ¿Mañana? Sabe Dios. Me resigna saber que sólo los ríos envejecen cantando. Y bueno, hermano. Ahora, juntá a tus dos orillas, besalas en mi nombre. Y adiós.
Tu siempre
Carlos

sábado, 11 de octubre de 2014

El arte de rellenar espacios.


El verano quizás ha sido excesivamente largo para Cráneos al dientudo, pero por fin está de vuelta. Y qué menos que abordar la idea del Piano Conductor, tan característico del tango.

Este concepto tiene su punto de partida en el mismo momento en que el piano se afianza como instrumento de tango. Estamos hablando de Roberto Firpo y los años posteriores a su irrupción -y triunfo- en el concurso celebrado por los propietarios del Armenonville en 1913.

El estilo musical del momento, basado en el primitivo acompañamiento habanera sobre el que se interpretaba la melodía con el violín, la flauta o el bandoneón; no solamente resultaba monótono al oyente, sino a quien ejecutaba dicho acompañamiento. Más todavía, si éste último tenía cierto control sobre el instrumento, como era el caso de Firpo. 

De este modo, se divisa como Roberto Firpo comienza a usar, de forma sistemática, un determinado recurso que ya encontramos en los tangos criollos para piano anteriores, denominado "pasaje de enlace". Los pasajes de enlace son brevísimas melodías, de dos a cinco notas, aproximadamente; que en un principio servían para conectar una frase musical con la sucesiva, o simplemente remarcaban un proceso cadencial. Estos pasajes de enlace tenían un uso muy esporádico antes de la llegada de Firpo.

      Ejemplo de pasaje de enlace: cuarto compás, mientras la melodía reposa, el acompañamiento abandona su patrón para realizar la escala que conduce a la siguiente frase. Aunque se ejemplifica mediante una composición para piano solo, no hay inconveniente en que se dé dentro de una interpretación  colectiva.Tango El Choclo.

Si comparamos grabaciones de esta época de otros conjuntos como, por ejemplo, los de Vicente Greco, Juan Maglio y Tano Genaro con el de Firpo, rápidamente saltará al oído el empleo de este recurso. 

Tras Firpo, otros músicos como Enrique Delfino,  Juan Carlos Cobián, Carlos Vicente Geroni Flores, Ángel Pastore, Nicolás Vaccaro y un destacado grupo dirigido por el bandoneonista Eduardo Arolas siguieron cultivando esta técnica.

Con el tiempo, los pasajes de enlace conseguirían gran importancia rítmica comenzando a incluirse en cada uno de los espacios vacíos que dejaba la melodía con la finalidad de enriquecer el discurso musical, sin perder su esencia melódica. Cabe recordar que la denominación "Pasaje de enlace" la tomamos del vocabulario de Horacio Salgán, quien los divide en dos tipos: Afirmativos (cuando se conserva el carácter de la frase que lo precede) y Preparatorios (cuando adquiere el carácter de la frase que deriva)*. Cuando el uso de pasajes de enlace por un mismo instrumento (el piano) se hace continuo dentro de la sonoridad de la orquesta, se crea una sensación sonora que genera la impresión de ser éste quien se encarga de conducir la música a un lugar u otro. Esta técnica se convierte en una de las características más particulares del tango, y se denomina Piano Conductor. También es necesario no confundir el Piano Conductor con los solos de piano de 8 compases, introducidos por Osvaldo Fresedo y estandarizados, cómo no, en la Guardia Nueva por los De Caro.
*Fuente: Curso de Tango, Horacio Salgán.

Al llegar la Guardia Nueva y el uso del contrapunto, es lógico considerar que los pasajes de enlace sería uno de los principales ingredientes para la estructuración del acompañamiento armonizado, y aunque podríamos considerar que son cada uno de los instrumentos del sexteto los que continuamente realizan pasajes de enlace, lo cierto es que se pierde la singularidad tímbrica de cuando es únicamente el piano quien lo realiza.

El Cuarenta no solo fue la época de oro para las orquestas, sino también para el Piano Conductor. Probablemente no encontraríamos fin a una lista de orquestas que tienen a su pianista "conduciendo" (unos más insistentemente que otros), pero entre ellas podríamos destacar tales como las de Miguel Caló, Francisco Canaro, Rodolfo Biaggi, Ricardo Tanturi, Ángel D'Agostino, Edgardo Donato, Nicolás D'Alessandro, Carlos Di Sarli; así como los mayúsculos Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo/Orlando Goñi y Horacio Salgán.

Por tanto, si de algo puede presumir el Piano Conductor es de haber logrado lo imposible, aproximar las dos vertientes irreconciliables del tango: la tradicional y la evolucionista.

Una de las representaciones más eminentes de esta técnica nació de los arreglos de Juan D'Arienzo y su orquesta (Juan Polito, piano). Para entonces, el Piano Conductor ya sería todo un arte. El arte de rellenar espacios.


domingo, 15 de junio de 2014

A fuego lento, fuego imperturbable, fuego perpetuo. Los 98 de Don Horacio Salgán.

"El barrio del Abasto despertaba lentamente con las primeras luces de aquel amanecer frío y lluvioso.
El silencio era casi total. La lluvia caía como en un sueño, plateada, tenue, única, envolviendo al paisaje solitario, fantasmal.
Bajo la garúa invernal continuaba su eterna espera silenciosa algún farolito desvelado... más allá dormía un viejo buzón.
Cada esquina y cada calle, escondía mil historias de trasnochadas serenatas, de viejos cafés de tangos y, desde algún misterioso rincón, llegaba el "chamuyo" de un bandoneón arrabalero.
El empedrado de la calle mojado. el aire invernal y el húmedo silencio, guardaban sus tangueros secretos.
En aquellas horas mágicas en que lo irreal y lo fantástico se mezclan, cuando la noche comienza a ceder, remolona, ante la llegada del día. En aquel misterioso silencio de ese 15 de junio de 1916, signado quien sabe por qué remoto deseo del Destino, nació en este barrio de tango HORACIO SALGAN"
Así comienza el libro HORACIO SALGAN. La supervivencia de un artista en el tiempo, de Sonia Ursini.

Y, en efecto, el gran e inigualable Salgán cumple, en el día de hoy, 98 años.
Aunque el principal objetivo de este blog no es re-publicar de otros lugares, sino la de proporcionar ideas o enfoques personales ausentes -o escondidos- en la red; resulta inevitable, por su plenitud en cuanto a contenido, compartir el siguiente documental. Antes de transcribir o escribir sobre El Maestro, es mucho más preferible escucharlo a él mismo.

Gran documental.




¡Felicidades, don Horacio!

sábado, 24 de mayo de 2014

Recital de tango. Tango instrumental para escuchar

A menudo, los no músicos asocian el concepto Tango  con el baile antes que con la música en sí, pero esto puede resultar ser discutible. 

En 1917, el estreno del ya mencionado Mi noche triste (música de Samuel Castriota, letra de Pascual Contursi) causó sensación. La particularidad de este tango sería su temática triste y nostálgica frente a la naturaleza festiva que llevaba años caracterizando al tango, de modo que todo el furor surgido a raíz de Mi noche triste hizo que el género abandonara el carácter festivo que lo acompañaba desde su creación, convirtiéndose en algo mucho más profundo y melancólico.
Este tipo de tango, denominado Tango Canción, era interpretado por un cantante acompañado de una o varias guitarras, donde toda la atención giraba en torno al discurso melódico y literario, convirtiendo al acompañamiento en un simple apoyo armónico; y obligando, así, a sentarse en la mesa y escuchar a un público acostumbrado a acaparar las pistas de baile. El tango se volvió, por tanto, un género para escuchar más que para bailar, teniendo como principal exponente al cantante Carlos Gardel.

El pianista Enrique Delfino tuvo, entonces, la idea de trasladar el tango canción a la modalidad pianística (Tango Romanza), consiguiendo una gran aceptación por parte del público. Se creó, por tanto, el recital de tango; tango instrumental interpretado exclusivamente para escuchar. 

Las décadas del 30 y, sobretodo, el 40 fueron realmente nocivas para el desarrollo del recital de tango en favor, nuevamente, de los bailarines. Aunque no es de extrañar, pues, como en todas las artes, en la música -y el tango- todas las épocas son de carácter  cíclico, y hacia 1935 el recital de tango ya había cumplido con creces la primera de sus etapas. En la segunda (50s) irían adquiriendo importancia genios como Piazzolla o Salgán.

Tras Delfino, han sido muchos los pianistas continuadores -unos más que otros- del recital de tango, desde los ya mencionados en anteriores entradas como Cobián, Demare, etc... además de otros como Joaquín Mora, Juan Polito, Armando Baliotti, José Pascual, Lalo Scalise y Armando Federico, sin olvidar los dúos de piano César Zagnoli/José Tinelli y Emilio Barbato/Juan Carlos Howard; hasta los Gerardo Gandini y Gustavo Beytelmann, así como el dúo Pablo Ziegler/Emmanuel Ax.

Concluirá esta entrada con un ejemplo de Recital de Tango mediante un registro en vídeo a cargo del pianista Rubén Ramos. Ramos es un músico completo en el que convergen el instrumentista, el compositor y el improvisador. En este concierto podremos apreciar sus visiones personales sobre tangos consagrados como Los Mareados, Por Una Cabeza o Adiós Nonino, entre otros. Todos ellos interpretados desde una marcada perspectiva culta, con grandes rubatos combinados con momentos rítmicos en los que nunca se descuida la sonoridad romántica, tanto en fraseo como en planos sonoros, texturas y resonancias. En definitiva, encontramos en la música de Rubén Ramos un tango romanza hondamente influenciado por la música clásico-romántica, pero eso sí, con todo el sabor. 
Recomendable para los que deseen prestar oídos al tango instrumental para escuchar 




http://www.rubenramospianista.com/

Para próximas entradas daremos ya un merecido descanso al tango romanza, irá siendo hora de abarcar otros lares...

sábado, 10 de mayo de 2014

La obra maestra a manos de Jaime Gosis

El punto más álgido del pianismo en el tango no podía esperar más. Aunque no va más allá de una opinión personal, para mí esta pieza supone un clímax en todo el universo pianístico en el tango. En ella se reúnen los dos factores principales que, en mi opinión, debe tener toda obra maestra: excelencia compositiva y una gran carga emotiva. Se trata de la Romanza del Duende, perteneciente a la ópera María de Buenos Aires, del gran Astor Piazzolla.

No solamente es una composición magnífica, sino que además está interpretada aquí de una manera sublime por Jaime Gosis. Lección de fraseo, sentido cadencial y musicalidad, donde el ritmo ni aparece, ni se le echa de menos (a excepción de los interludios del ensemble). Recomendaría a los intérpretes de las tres o cuatro versiones disponibles en youtube que escucharan a Jaime, es una cosa totalmente diferente.

En cuánto a la emotividad, recuerdo que conocí esta romanza en una interpretación en directo llevada a cabo por Pablo Zinger (otro gran pianista), durante una representación de la ópera. Este "intermezzo" resulta ser el punto de inflexión de la historia, lo que antes era perdición ahora es esperanza, de la fatalidad surge ilusión. Lo que viene siendo una resurrección, vamos. Y de qué manera, el genio de Piazzolla, de la mano de Ferrer, consiguen darle el sentido necesario para estremecer, como me sucedió a mí, al oyente de un modo sensacional.

(Pinchar aquí para escuchar Romanza del duende en youtube)


(Volverán los análisis científicos...)

domingo, 4 de mayo de 2014

Manuel Solano. La Cumparsita

El tiempo no siempre pone a cada uno en su lugar, y éste es un clarísimo ejemplo.

Versión a piano solo de La Cumparsita (Matos/Firpo) como pocas, posterior a 1930. Por desgracia, no he encontrado más información de Manuel Solano que no sea la autoría del tango "Don Lisandro".

A ver si algún lector da la campanada con, al menos, la fecha de nacimiento de este excelente pianista. ¡Mantengo la esperanza!










(Fragmento de la transcripción aproximada de La Cumparsita - Manuel Solano)

jueves, 1 de mayo de 2014

Lucio Demare y sus grabaciones como solista.

Pianista,  director,  compositor y arreglista.

Perteneciente a la generación de pianistas nacidos en la primera década del siglo XX, Demare fue uno de los continuadores de la tendencia iniciada por Enrique Delfino, que constaba de la adaptación a la música instrumental del Tango Canción, el Tango Romanza. 

Entre los herederos de Delfino que se atrevieron a practicar la especialidad de pianistas solistas encontramos a Juan Carlos Cobián, Vicente Gorrese, Eduardo Pereyra, Luis Visca, Sebastián Piana; y un poco más jóvenes, al mismo Demare, Luis Brighenti y Ricardo Canataro, entre otros.

Una de las características que más destaca de Lucio es la capacidad de aclimatarse a las novedades estilísticas y la apuesta por contribuir a enriquecer el género. Aunque el Tango Romanza aflora sobre 1917, el proceso hasta convertirse en una vertiente totalmente libre a nivel rítmico, donde la melodía rubateada domina por completo un acompañamiento que se limita a interpretar la armonía, es más que progresivo. 

Y ahí está Lucio Demare experimentando en todo momento.  

En su versión de Mañanitas de Montmartre, de 1928, percibimos un fraseo melódico inusual, quizás desestabilizante; pero totalmente innovador en el tango. La Escuela Decareana sentencia que el rubato deberá ir necesariamente hermanado a un tipo de articulación totalmente legato, mientras que los pasajes staccato se interpretarán con exactitud métrica. En cambio, él decide ejecutar el rubato con una articulación más suelta, sin llegar al staccato, teniendo como resultado una sensación sonora particular. En la mano izquierda, aunque el modelo de acompañamiento parte del marcato tradicional, hay abundancia de pasajes de enlace en los huecos que va concediendo la melodía, creando la sonoridad contrapuntística que venía dándose desde cuatro años atrás con el conjunto de De Caro, llamada popularmente "acompañamiento armonizado", aunque su nombre correcto debería ser "acompañamiento contrapuntístico".






Para apreciar la evolución del estilo interpretativo de Lucio Demare a lo largo de su carrera solamente hay que escuchar su grabación del mismo tango veintinueve años después. Estilo romántico pleno, el ritmo no existe, la pieza se sustenta únicamente por la dirección melódica, el legato es la forma de articulación predominante y el acompañamiento está al servicio de la melodía, ni rastro del marcato






Pero el plato fuerte que esconden las grabaciones de Lucio Demare no es Mañanitas de Montmartre, si no su versión, en 1952, de Mi noche triste, donde realiza un preludio introductorio de casi dos minutos. Simplemente magistral. Bravo, Lucio.
(Recomendable conocer la versión estándar de Mi noche triste antes de escuchar la siguiente)


(Audios descargables en eltangoysusinvitados.com)